Desde hace meses asistimos a la impresionante progresión mundial de la tecnología B.I.M. y la revolución que está produciendo en las diferentes regiones del planeta. Mientras en Europa ya se ha popularizado su uso, sobre todo en los países del Norte, al final han sido los británicos los que han tomado la delantera.
¿Por qué?
Porque han tomado una decisión de Estado: El Gobierno británico obligará en 2016, todos los proyectos públicos, a partir de cierta cuantía, sean desarrollados con B.I.M. No hablamos de un software, sino de un nuevo paradigma, de una nueva forma de entender el proyecto como un trabajo colaborativo entre profesionales y empresas constructoras, promotores públicos y privados.
En Reino Unido, todos los contratistas y subcontratistas se han lanzado a la tecnología sin dudar, y están reclamando especialistas desde hace unos años. Tienen un claro objetivo, ser líderes a nivel mundial, y una estrategia amplia, que se aprecia al visitar páginas como la National BIM Library. (http://www.nationalbimlibrary.com/)
En pos de ellos se ha lanzado todo el sector privado de la industria de la construcción, y finalmente, la Unión Europea, aconsejando a los países miembros el uso y adaptación a esta tecnología.
Una vez comprendido y constatado su potencial, el beneficio público es patente, se han obtenido mejoras en casos reales en torno a un 20% en la construcción -un porcentaje nada despreciable para un Estado-, y mejoras sustanciales en la coordinación y control del gasto-inversión pública.
Tampoco se han quedado atrás los Estados Unidos: a través de sus potentes organizaciones, como la AIA, y de Universidades como la de Pennsylvania, varios gobiernos estatales utilizan BIM en sus licitaciones desde hace unos años.
¿Por qué?
Porque han tomado una decisión de Estado: El Gobierno británico obligará en 2016, todos los proyectos públicos, a partir de cierta cuantía, sean desarrollados con B.I.M. No hablamos de un software, sino de un nuevo paradigma, de una nueva forma de entender el proyecto como un trabajo colaborativo entre profesionales y empresas constructoras, promotores públicos y privados.
En Reino Unido, todos los contratistas y subcontratistas se han lanzado a la tecnología sin dudar, y están reclamando especialistas desde hace unos años. Tienen un claro objetivo, ser líderes a nivel mundial, y una estrategia amplia, que se aprecia al visitar páginas como la National BIM Library. (http://www.nationalbimlibrary.com/)
En pos de ellos se ha lanzado todo el sector privado de la industria de la construcción, y finalmente, la Unión Europea, aconsejando a los países miembros el uso y adaptación a esta tecnología.
Una vez comprendido y constatado su potencial, el beneficio público es patente, se han obtenido mejoras en casos reales en torno a un 20% en la construcción -un porcentaje nada despreciable para un Estado-, y mejoras sustanciales en la coordinación y control del gasto-inversión pública.
Tampoco se han quedado atrás los Estados Unidos: a través de sus potentes organizaciones, como la AIA, y de Universidades como la de Pennsylvania, varios gobiernos estatales utilizan BIM en sus licitaciones desde hace unos años.
Así, los clientes que reciben proyectos modelados usando B.I.M, no volverán a comprar un producto de menor calidad, y los profesionales deberán reciclarse rápidamente. Al igual que con el salto al CAD hoy nadie proyecta sobre un tablero de dibujo, en pocos años, el CAD será parte de la historia del diseño.
Sólo debemos esperar que esta tecnología "permee" rápidamente hacia el Sur, como herramienta de “buen gobierno” que nos permita mejorar nuestros procedimientos de trabajo y gestión de proyectos.
Sólo debemos esperar que esta tecnología "permee" rápidamente hacia el Sur, como herramienta de “buen gobierno” que nos permita mejorar nuestros procedimientos de trabajo y gestión de proyectos.